miércoles, 29 de febrero de 2012

Tierra de zombies

[Esto no es más que mi rabia; atolondrada, desesperada, atascada.]

Esta tierra está hecha una porquería, ¡y tan linda que es! Todo, todo se está volviendo un asco gracias a la maravillosa performace del homo sapiens (¡qué nos restaría si fuera homo estupidus!).

Los que me animan día a día
En Chilito lindo y querido la gente últimamente se ha estado sublevando. En eso es bueno que la derecha (y su egoísmo característico de siempre) haya llegado al poder, porque parece que a la gente le dan más ganas de protestar con la derecha, parece que ahora sí se dan cuenta que los están cagando... ¿y por qué ahora? si siempre los han estado cagando de lo lindo... ¡sabe dios! Por eso es bueno esto de la derecha, decía, la gente se ha estado levantando en todas partes. Por momentos parece ser que la población se ha estado concientizando, pero ¿y por qué? ¿por qué justo ahora resulta que la población se concientizó? Se me ocurre que se logró una masa suficientemente educada y descontenta, pero es sólo una hipótesis y habría que probarla.

Lo cierto es que cada vez hay más protestas, y cada vez que los veo protestar me alegro y pienso, ¡mal momento eligieron para protestar estos compañeros! Creo que bajo un gobierno de la concerta definitivamente habrían habido más oportunidades de cambiar algo (aunque no meto mis manos al fuego por esta suposición), pero ahora con la derecha reinante está, sencillamente difícil la cosa, porque el conflicto es más bien un conflicto ideológico, señores, no es otra cosa. Al menos con una presidenta socialista, como la de reciencito, las masas pobres le habrían podido llegar al corazón creo yo (aunque tampoco pongo mis manos en el fuego por esto). Piñera ya lo tiene de piedra (¡el corazón!), así es que ¡mal momento compañeros!

Bueno, me alegro porque son estos inútiles subersivos los que me avivan la esperanza de que algún día este mundo cambie. Mi mundo es pequeño, ¿saben? No conozco demasiado, mi no-sé-que-no-sé es todavía tan gigantesco que no me puedo parar frente al mundo y hacerme una idea general de él. Veo apenas trocitos, pedazitos cegatones que jamás me permitirán ver el panorama completito. Pero algo cacho, compañeros. Y a pesar de mi ceguera me doy cuenta de lo mal que está pelao el chancho aquí y en la quebrá del ají. Todo por culpa de la miseria y el egoísmo humano. Un asco, pero lo peor no es eso, lo peor es que es un asco en estado estacionario que ni piensa cambiar... ¡y en medio de este asco todo el mundo ama el status quo!, así es parece que tenemos pocas esperanzas.

El mundo en que vivimos
La verdad sea dicha. Vivimos en un asqueroso sistema, inside the matrix, completamente, y nadie parece darse cuenta. Y los que lo notan se hacen los huevones y los que no lo notan son huevones. ¡Quién cresta nos gobierna! ¡Quién cresta osa ser nuestro dios! No me vengan a decir que es "el dinero", aquí hay gente, señores. Estamos inmersos en este sistema hasta la cabeza, pero aquí hay victoriosos... no es mera cosa del azar, ¿vieron The fever? Pues resulta que los que llegaron primero tienen más derecho que los más jóvenes, ¿cierto? ¡Claro! ¡pero si hay una razón tan obvia detrás de eso! No la hay. Es más simple de lo que parece: algunos llegaron antes y lo repartieron todo y resulta que nosotros los que vinimos después cagamos, por los errores del pasado. Naa, los hombres nacemos libres e iguales, nacemos con derecho a salud y educación y con el msimo derecho a pensar diferente y con el derecho de no dañar a otros. Eso parece que todo el mundo lo acepta cuando se enfrenta a la declaración universal de derechos, pero son re-poquitos los que se visten con esa filosofía.

Los grandes magnates de la tierra no me dan más que asco. No vayan a pensar, mis inocentes amigos, que esto es producto del azar, no lo es, hay culpables. Son los magnates, los cerdos egoístas que no pueden dejar de acaparar... acaparar, acaparar y acaparar... Así pues, acumulan y acumulan en sus enormes sacos, ¿qué juntan? Juntan unos pedacitos pequeños de metal y de papeles, y ahora resulta que juntan un número en algún lado, que al final sólo se traduce en un equivalente en oro, ¡quién dijo que el oro gobernaría la tierra, amigos! Lo peor, y disculpen la manera de decirlo, es que nosotros, los muy ahuevonados se las compramos, les damos la razón porque ellos tienen esos metalcitos que todo el resto, que no los tiene, valida. Basta con que todos comprediéramos la irracionalidad de todo esto y que dejaramos de validar así de sencillamente los metalcitos y ya. El hombre, el pueblo, tiene el poder, el problema es que no sabe que lo tiene.

¿Y cómo devolverle el poder al pueblo? "Educándolo" parece ser la única respuesta. Hay que decirle al hombre que él es el que tiene el poder (parece que nadie se lo dice) y enseñarle a organizarse. Pero, ¿educar al pueblo? ¡Jamás!, y nos quedamos sin conciencia, y hasta ahí llegamos... y ahí seguimos, ahí estamos. Nuestra gente no sabe que tiene el poder de cambiar todo... entonces no tiene ese poder, no conoce el poder de la revolución, no conoce la revolución.

(En todo caso, yo no estoy por la anarquía, amigos, déjenme aclarar... yo estoy por la justicia y por la igualdad, por la igualdad de derechos y oportunidades. Todavía creo ilusamente en esa ilusión.)

Así es que, así, ignorantes de revolución, seguimos a diario como a diario. Todos se levantan como todos los días y caminan como zombies a sus trabajos. Luchan, sí, luchan por tener un lugar en el sistema, luchan por su felicidad que creen que conseguirán cuando logren suficiente $$$, o estabilidad, o un futuro mejor para sus hijos. Luchan por darles cabida a sus familias en el sistema. Son parte del sistema, de hecho, la montonera de zombies es fundamental, sin ellos este mundo irreal no se sustenta. Los necesitan, los necesitan para que se la compren, para que trabajen por los poderosos para que sufran y luchen por su felicidad... porque su trabajo es el que paga la ociocidad e insustentabilidad de los de arriba.

"Capitalistas de mierda", dijo alguien en la micro el otro día. Cierto. Permítanme decir también que yo podría llegar a "justificar" y "entender" toda esta teoría del libremercado y la autoregulación chamullenta, así como para perdonarles este "mal entendido" de tantos años, puedo incluso llegar a comprender que lo que tienen lo tienen porque "se han sacrificado tantos años", que lo tienen porque "lo merecen más que otros"... incluso les podría conceder seguir jugando este juego de las moneditas y los billetes "por el bien del orden y asímismo de la humanidad".. entiendo que resulta que alguna vez fueron "elegidos" para llegar antes, para gobernar, para reinar... podría llegar a comprender inclusive que ellos tienen lo que se su "clase" se esfrozó por conseguir, y hasta podría llegar a entender que para conservar ese orden y esas tradiciones "tan sagradas" y valiosas es que no quieren educar a la gente... pero nunca les voy a perdonar el egoísmo y la miseria de privar de salud a la gente. Son montones los que no tienen derecho a curas ya existentes, son montones los que mueren por falta de recursos, son montones los que llevan vidas miserables existiendo la tecnología que les permitiría hacer una vida casi normal. Y la gente vive rogando y Farkas es el único que esperamos pueda apiadarse de uno de los nuestros.

Y me hierve aún más la sangre cuando pienso que a los simples mortales no se les concede siquiera la dignidad de decidir lo propio, la libertad de decidir en libertad de culto. Siempre lo he dicho, si Jesús jamás se ha impuesto, y es Dios mismo el que ofrece el libre albedrío, por qué cresta en este país los senadores, los católicos y los canutos se creen con el derecho a decidir por otros, ¡que cada uno haga según le parezca, caramba! Y esto de ahora último de la ley talibana de la tolerancia cero también me parece el colmo. ¡Si los que tomaban antes con moderación son los mismos que ahora no beben ni una gota, y asimismo los que manejaban curados los siguen haciendo! Al final la clase trabajadora que no se puede dar el lujo de tener chofer ni de pagar taxis a destajo es la única que termina perjudicada.

Así es que, como ven, sueño ser una revolucionaria. Déjenme explicarme. Estoy por la revolución porque hasta ahora la democracia no ha más que demostrado que no se la puede. Simplemente no es capaz de cambiar las cosas. La democracia no es para sociedades tan desiguales como la nuestra. OMG! No vayan a pensar que tengo mente de dictador (¡Dios me libre de las andanzas de Pinocho!), no es eso. Primero se necesita un poquito de igualdad, después democracia. Así pues, para cambiar las cosas lo que acá hace falta es una buena revolución.

Y, déjenme decirlo, creo que en el poco tiempo que he vivido me he enrostrado a mí misma la maldad y la miseria humana. Por eso, no creo ya simplemente en la revolución pacífica (por loable que haya sido Gandhi), creo en la revolución a cómo dé lugar. Pacífica y no. ¿El fin justifica los medios? No, es sólo este un caso particular en el que creo que a lo mejor la revolución armada podría ser la solución (un amigo le decía a otro "¿Crees que de pronto un día Longueira se levantará, pedirá perdón y se hará un harakiri?"). Déjenme ponerlo así: ahora pienso que un puñado de nosotros tal vez seríamos honrados si fuésemos cambiados por el bienestar de miles. Si Daniel Zamudio estuviera desde su cielo observando el levantamiento bacanoso que originó su muerte, no sé si preferiría volver el tiempo atrás y elegir vivir.

Hablando de discriminación. Quisiera comentar que siempre he sido bolivariana, aunque más que por la idea del gran imperio poderoso de los desvalidos, por la idea de la unión y la no discriminación, el amor, la paz (¡que palabra más manoseada!), la igualdad, la solidaridad y la justicia. Necesitamos urgentemente estados solidarios. A propósito, odio esa necesidad del hombre de abanderarse... algo que me apesta sobremanera son esas contiendas futbolísticas... lo encuentro un gran sin sentido, principalmente porque uno se puede cambiar de equipo cuando se le da la gana y salir victorioso, o tuvo la "fortuna" de caer en el equipo que más lucas maneja. Y han de saber que el que más lucas maneja es el que en general recibe más triunfos, tremenda novedad en una sociedad capitalista y asquerosa como esta.

Yo en el mundo
Nunca fue mi sueño ni casarme ni tener familia, los hijos nunca fueron una meta para mí, y es que esta tierra ya está bastante poblada y todo esto es insustentable. No, mi contribución en número es prescindible. Yo quiero hacer algo por todo esto porque no quiero vivir como zombie, porque en realidad no puedo... para vivir como zombie refiero morir, no quiero seguirle el jueguito a este sistema apestoso que enriquece a unos pocos y hace sufrir a las grandes masas. Yo quiero contribuir a cambiar en algo toda esta porquería... mi esposo me decía "... puedes unirte a un grupo guerrillero, si lo que quieres es luchar...", pero la verdad es que no puedo, ni a un grupo guerrillero ni a un partido político. Todos tienen puras ideas viejas, y aquí lo que necesitamos son ideas nuevas, originales, adaptadas a la realidad chilensis, a la realidad de lationoamérica y las otras comunidades.

Yo quiero, entonces, estudiar, quiero estudiar para ofrecer nuevas soluciones, ideas nuevas para el mundo... por éso quiero tanto ese doctorado en public policy por el que tanto me he esforzado, porque me va a dar más mundo, me va a proporcionar el conocimiento que necesito para proponer ideas nuevas... y además me va a dar un cartón que me acredite, entonces cuando proponga ideas nuevas voy a ser capaz de convencer, en esta sociedad que todo lo mide en función del área de los cartones y el volumen de los papeles. Y si todo el plan fracasa y mi cerebro también se seca, entonces al menos quiero enseñar, formar a algunos que algún día se levanten pro del hombre, concientes de que el futuro no descanza en las rodillas de los dioses como dijo Galeano, sino que es un desafío candente en las conciencias de los hombres.

Como dije en mis cartas (Fulbright sabe a que cartas me refiero), ese doctorado para mí es más que un deseo, es una necesidad. Muchos queridos me dicen, ¿crees que nosotros no estamos concientes de todo eso que hablas? Y mi respuesta es simple; seguro más de alguno se ha preguntado todo esto, pero todos han concluído seguir jugando el juego de los zombies porque es la única realidad que existe. Ustedes pueden vivir entendiendo la realidad y finjiendo no entenderla... y tratando de afectar a unos pocos, como suelen defender, ¡la única forma de cambiar el mundo no es a lo grande, Carla! Uno puede afectar de varias maneras a la gente. No, acá necesitamos un cambio y uno radical... necesitamos revolución, y de nuevo decía Galeano, latinoamérica tendrá que empezar a derribar a sus dueños país por país. Y yo voy por la vía pacífica y también por la armada, porque ya estoy harta de todo esto. Los egoístas, los déspotas, han arrasado con todo y no tienen piedad. En Chile, amigos, hasta las farmacias se coluden a costa de la gente porque sus dueños son cerdos descorazonados sin respeto y sin valores. Yo no puedo jugar el juego de los zombies, simplemente no puedo... ya lo dije, antes he de morir.

En fin, como sea: cambiemos este mundo, por favor. Sí se puede, siempre se ha podido, y es más fácil de lo que parece...

Por favor, despertad.

lunes, 20 de febrero de 2012

Il nome della rosa

A continuación un fragmento para no olvidar de Humberto Eco.

"-Era la mayor biblioteca de la cristiandad -dijo Guillermo-. Ahora -añadió-, es verdad que está cerca el Anticristo, porque ningún saber impedirá ya su llegada. Por otra parte, esta noche hemos visto su rostro.

-¿El rostro de quién? -pregunté desconcertado.

-Hablo de Jorge. En ese rostro devastado por el odio hacia la filosofía he visto por primera vez el retrato del Anticristo, que no viene de la tribu de Judas, como afirman los que anuncian su llegada, ni de ningún país lejano. El Anticristo puede nacer de la misma piedad, del excesivo amor por Dios o por la verdad, así como el hereje nace del santo y el endemoniado del vidente. Huye, Adso, de los profetas y de los que están dispuestos a morir por la verdad, porque suelen provocar también la muerte de muchos otros, a menudo antes que la propia, y a veces en lugar de la propia. Jorge ha realizado una obra diabólica, porque era tal la lujuria con que amaba su verdad, que se atrevió a todo para destruir la mentira. Tenía miedo del segundo libro de Aristóteles, porque tal vez éste enseñase realmente a deforniar el rostro de toda verdad, para que no nos convirtiésemos en esclavos de nuestros fantasmas. Quizá la tarea del que ama a los hombres consista en lograr que éstos se rían de la verdad, lograr que la verdad ría, porque la única verdad consiste en aprender a liberamos de la insana pasión por la verdad.

-Pero maestro -me atreví a decir afligido-, ahora habláis así porque os sentís herido en lo más hondo. Sin embargo, existe una verdad, la que habéis descubierto esta noche, la que encontrasteis interpretando las huellas que habíais leído durante los días anteriores. Jorge ha vencido, pero vos habéis vencido a Jorge, porque habéis puesto en evidencia su trama...

-No había tal trama -dijo Guillermo-, y la he descubierto por equivocación. La afirmación era contradictoria, y no comprendí si Guillermo quería realmente que lo fuese.

-Pero era verdad que las pisadas en la nieve remitían a Brunello -dije , era verdad que Adelmo se había suicidado, era verdad que Venancio no se había ahogado en la tinaja, era verdad que el laberinto estaba organizado como lo habéis imaginado vos, era verdad que se entraba en el finis Africae tocando la palabra quatuor, era verdad que el libro misterioso era de Aristóteles... Podría seguir enumerando todas las verdades que habéis descubierto valiéndoos de vuestra ciencia...

-Nunca he dudado de la verdad de los signos, Adso, son lo único que tiene el hombre para orientarse en el mundo. Lo que no comprendí fue la relación entre los signos. He llegado hasta Jorge siguiendo un plan apocalíptico que parecía gobernar todos los crímenes y sin embargo era casual. He llegado hasta Jorge buscando un autor de todos los crímenes, y resultó que detrás de cada crimen había un autor diferente, o bien ninguno. He llegado hasta Jorge persiguiendo el plan de una mente perversa y razonadora, y no existía plan alguno, o mejor dicho, al propio Jorge se le fue de las manos su plan inicial y después empezó una cadena de causas, de causas concomitantes, y de causas contradictorias entre sí, que procedieron por su cuenta, creando relaciones que ya no dependían de ningún plan. ¿Dónde está mi ciencia? He sido un testarudo, he perseguido un simulacro de orden, cuando debía saber muy bien que no existe orden en el universo.

-Pero, sin embargo, imaginando órdenes falsos habéis encontrado algo...

-Gracias,Adso, has dicho algo muy bello. El orden que imagina nuestra mente es como una red, o una escalera , que se construye para llegar hasta algo. Pero después hay que arrojar la escalera, porque se descubre que, aunque haya servido, carecía de sentido. Er muoz gelichesame die Leiter abewerfen, sô Er an ir ufgestigen ist... ¿Se dice así?

-Así suena en mi lengua. ¿Quién lo ha dicho?

-Un místico de tu tierra. Lo escribió en alguna parte, ya no recuerdo dónde. Y tampoco es necesario que alguien encuentre alguna vez su manuscrito. Las únicas verdades que sirven son instrumentos que luego hay que tirar.

-No podéis reprocharos na da, habéis hecho todo lo que podíais.

-Todo lo que puede hacer un hombre, que no es mucho. Es difícil aceptar la idea de que no puede existir un orden en el universo, porque ofendería la libre voluntad de Dios y su omnipotencia. Así, la libertad de Dios es nuestra condena, o al menos la condena de nuestra soberbia.

Por primera y última vez en mi vida me atreví a extraer una conclusión teológica:

-¿Pero cómo puede existir.un ser necesario totalmente penetrado de posibilidad? ¿Qué diferencia hay entonces entre Dios y el caos primigenio? Afirmar la absoluta omnipotencia de Dios y su absoluta disponibilidad respecto de sus propias opciones, ¿no equivale a demostrar que Dios no existe? Guillermo me miró sin que sus facciones expresaran el más mínimo sentimiento, y dijo:

-¿Córno podría un sabio seguir comunicando su saber si respondiese afirmativamente a tu pregunta?

No entendí el sentido de sus palabras:

-¿Queréis decir -pregunté- que ya no habría saber posible y comunicable si faltase el criterio mismo de verdad, o bien que ya no podríais comunicar lo que sabéis porque los otros no os lo permitirían? En aquel momento un sector del techo de los dormitorios se desplomó produciendo un estruendo enorme y lanzando una nube de chispas hacia el cielo. Una parte de las ovejas y las cabras que vagaban por la explanada pasó junto a nosotros emitiendo atroces balidos. También pasó a nuestro lado un grupo de sirvientes que gritaban, y que casi nos pisotearon.

-Hay demasiada confusión aquí -dijo Guillermo-. Non in commotione, non in commotione Dominus.
"

domingo, 11 de diciembre de 2011

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Educational Public Policies in Chile: The Student Revolution of 2011

Currently, Chile is experiencing a social revolution. Every week, university and high school students storm to the streets to march to demand a radical improvement in public education. College students associated with high school students, ask the government to ensure a free and quality education for all citizens, and the effective prohibition of profit in education. Since May this year, students have been mobilized as a measure of pressure on the government for it to yield to their demands, but so far they have not been successful. Today, in late October, some universities are just finishing the first semester, which normally ends in July, and many of them still do not start the second term. Many public schools also remain to this date without resuming regular classes, which probably will cause hundreds of young Chileans to lose the school year 2011.

The Chilean public education is in crisis. Despite its massive coverage, in secondary education it reached 95.9% in terms of enrollment in 2009, the government has failed to significantly correct the problems of quality, equity and segregation in education. Four years ago the OECD summary newsletter stated “The quality and equity of primary and secondary education [of Chile] require improvement. Despite impressive progress in terms of enrollment, much remains to be done to reach Chilean students the results of other OECD countries. It is essential to have better qualified teachers and improve their initial training.” Today the situation has not changed. As for higher education, the latest figures published by the OECD report “Education at a Glance 2011: OECD Indicators” indicate that the economic cost of higher education is mainly supported by the families of Chilean students, with a figure that is much higher than other OECD countries where the average borders the 30%. In fact, 80% of the financing of higher education lies with the families who enter the system without differentiation on their incomes. The report says “The educational system in Chile is the only one among OECD countries to rely heavily on private sources and has one of the largest private systems,” adding that “2011 will be remembered as the year of student demonstrations.”

This document describes the ongoing student revolution taking place in Chile, analyzing their causes and outcomes from the perspective of the author. [Complete Document]

sábado, 22 de enero de 2011

Recuerdo


Esta canción nos transporta, a mí y a Marcelo Ricardo Figueroa Candia, a la celebración de nuestro matri, el 11 dic 2010 (el gran festejo del amor que nos consume). [Recuerden: Todas las fotos del matri en http://www.figueroacoronado.cl/
]


sábado, 11 de diciembre de 2010

¡Nos casamos!


Contigo me atrevo princesa, sólo contigo; me atrevo a asumir el desafío de aterrizar a este mundo la utopía, me atrevo a transformar el sudor en pan. Me atrevo a reducirte a estas dimensiones de agua, tierra, madera y fierro, toda tú...


El 11 de diciembre de 2010 me casé con mi amado Marcelo Ricardo Figueroa Candia. Ahora escribimos nuestra historia juntos, en una página nueva :o)

Todas las fotos de nuestro matri y toda su historia (incluyendo las fotos oficiales y no-oficiales, videos y otros) están disponibles en http://www.figueroacoronado.cl





martes, 21 de septiembre de 2010

Oda al Aire, Pablo Neruda

Andando en un camino
encontré al aire,
lo saludé y le dije
con respeto:
“Me alegro
de que por una vez
dejes tu transparencia,
así hablaremos”.
Él incansable,
bailó,movió las hojas,
sacudió con su risa
el polvo de mis suelas,
y levantando toda
su azul arboladura,
su esqueleto de vidrio,
sus párpados de brisa,
inmóvil como un mástil
se mantuvo escuchándome.
Yo le besé su capa
de rey del cielo,
me envolví en su bandera
de seda celestial
y le dije:
monarca o camarada,
hilo, corola o ave,
no sé quien eres, pero
una cosa te pido,
no te vendas.
El agua se vendió
y de las cañerías
en el desierto
he visto
terminarse las gotas
y el mundo pobre, el pueblo
caminar con su sed
tambaleando en la arena.
Vi la luz de la noche
racionada,
la gran luz en la casa
de los ricos.
Todo es aurora en los
nuevos jardines suspendidos,
todo es oscuridad
en la terrible
sombra del callejón.
De allí la noche,
madre madrastra,
sale
con un puñal en medio
de sus ojos de búho,
y un grito, un crimen,
se levantan y apagan
tragados por la sombra.
No, aire,
no te vendas,
que no te canalicen,
que no te entuben,
que no te encajen
ni te compriman,
que no te hagan tabletas,
que no te metan en una botella,
cuidado!
llámame
cuando me necesites,
yo soy el poeta hijo
de pobres, padre, tío,
primo, hermano carnal
y concuñado
de los pobres, de todos,
de mi patria y de las otras,
de los pobres que viven junto al río,
y de los que en la altura
de la vertical cordillera
pican piedra,
clavan tablas,
cosen ropa,
cortan leña,
muelen tierra,
y por eso
yo quiero que respiren,
tú eres lo único que tienen,
por eso eres
transparente,
para que vean
lo que vendrá mañana,
por eso existes,
aire,
déjate respirar,
no te encadenes,
no te fíes de nadie
que venga en automóvil
a examinarte,
déjalos,
ríete de ellos,
vuélales el sombrero,
no aceptes
sus proposiciones,
vamos juntos
bailando por el mundo,
derribando las flores
del manzano,
entrando en las ventanas,
silbando juntos,
silbando
melodías
de ayer y de mañana,
ya vendrá un día
en que libertaremos
la luz y el agua,
la tierra, el hombre,
y todo para todos
será, como tú eres.
Por eso, ahora,
cuidado!
y ven conmigo,
nos queda mucho
que bailar y cantar,
vamos
a lo largo del mar,
a lo alto de los montes,
vamos
donde esté floreciendo
la nueva primavera
y en un golpe de viento
y canto
repartamos las flores,
el aroma, los frutos,
el aire
de mañana.

jueves, 17 de junio de 2010

Neruda, el grande

Comparto este regalo con uds., el regalo de un gran amigo...



"Y ahora, perdonadme señores que interrumpa este cuento que les estoy contando y me vaya a vivir para siempre con la gente sencilla..."


Un abrazo, Carla.

viernes, 11 de junio de 2010

Comprometidos

Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos... //convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas. [Cortázar lo supo desde siempre.]




Yo te amo para comenzar a amarte,
para recomenzar el infinito
y para no dejar de amarte nunca:
por eso no te amo todavía.
[Como Neruda, no te amo y te amo... y te amo cuando no te amo
y te amo cuando te amo.]


Entonces esperamos con ansias el 11-12-10, el día en que por fin se harán realidad los sueños, el día en que las esperazas se fundirán en una sóla...

martes, 1 de junio de 2010

Agradecimientos MT

["Quien no conoce el bosque chileno, no conoce este planeta. De aquellas tierras, de aquel barro, de aquel silencio, he salido yo a andar, a cantar por el mundo."
Pablo Neruda, Confieso que he vivido.]


Dedicatoria
A Marcelo, el gran amor de mi vida;
a Juan Carlos y Patty, mis padres, que lo dieron todo por mí desde el principio;
a Ismael, mi abuelo, que me enseñó lo fundamental;
a la Mami, mi abuela, que estuvo siempre a mi lado;
a mis abuelos Luis y Nilda, que me permitieron existir;
a mis tías Iris, Gloria y Mónica, que me apoyaron siempre.

Agradecimientos
Mi primer agradecimiento es para Dios, ese Dios que se dio a conocer a través del rostro de Jesús. Ese Jesús que ha estado y estará conmigo siempre. Ese Jesús al que me esfuerzo por seguir cada día, ese que me motiva a superarme, a ser más consecuente, más solidaria. El que me enseña a vivir según la doctrina del amor.

Doy gracias a Juan Carlos Coronado y Patty Leiva, mis padres, que se han esforzado 24 años por mí, desde el primero de mis latidos. Les agradezco por el tiempo, por las preocupaciones, por las lágrimas, por la paciencia, por las alegrías, por los esfuerzos. Agradezco la visión que me enseñó mi padre y la constancia de mi madre. Agradezco los valores de familia y las oportunidades que con esfuerzo pudieron ofrecerme. La que soy no sería sino fuese por mis padres.

Agradezco a Marcelo Figueroa, mi futuro esposo. Agradezco su ayuda infinita en éste, mi proceso de estudio. Agradezco su amor, su compañía, su dedicación, su fidelidad, su paciencia, su incondicionalidad, su apoyo eterno. Pero, por sobre todo, agradezco su consecuencia, su transparencia y su honestidad, porque es él quien me anima a no olvidarme de lo esencial.

Agradezco a Ismael Leiva, mi abuelo querido, quién me heredó las raíces bautistas y me enseñó lo fundamental. Por él van todos mis logros, por él que no alcanzó a estar orgulloso de mí hoy recuerdo que hay una parte de mí que no quiere estar orgullosa y cambio ese orgullo por humildad.

Agradezco también a mis hermanos queridos; Álvaro, Gonzalo, Benjamín y Mackarena, que siempre han soportado mis locuras. Agradezco a todos los integrantes de la familia Coronado y Leiva que me apoyaron incondicionalmente en este proceso. Especialmente a mis abuelos Coronado, Luis y Nilda, que me permitieron existir, y a la Mami, mi abuela María Leiva, que no alcanzó a sonreír conmigo por la etapa cumplida pero que siempre estuvo a mi lado.

Doy gracias, especialmente, a mis tías queridas, Iris y Gloria Leiva, que me apoyaron de cerca participando conmigo de mi proceso de educación superior. Agradezco sus esfuerzos y su tiempo, sus sacrificios y sus consejos. Agradezco también a mi querida tía Mónica Leiva porque, a pesar de la distancia, estuvo siempre conmigo.

No puedo dejar de mencionar a Dante Figueroa y su esposa Patricia Candia, mis futuros suegros, quienes, junto a Mauricio, me reciben en su casa como una integrante más de la familia. Agradezco su apoyo constante y el cariño invaluable que me han entregado.

Agradezco también a mis amigas y amigos que han estado conmigo siempre. Especialmente a Álvaro Espinoza, que vivió este proceso a mi lado.

Agradezco a mis profesores, los de mi vida entera, porque llevo un pedacito de su vida en mi vida. Especialmente agradezco al profesor Pedro Vera quién, además de apoyarme y valorarme siempre, me ha instado a seguir soñando; al profesor José Espinoza, por su paciencia y apoyo; y al profesor Miguel Figueroa, por sus consejos interminables.

Por supuesto, agradezco también a mi profesor guía Claudio Roa, por su paciencia y ayuda en este trabajo, y porque no sólo me enseñó conocimientos técnicos, sino también virtudes relevantes para la ingeniería y para la vida.

Mis agradecimientos también para los profesores Enrique López y Luis García quienes, como integrantes de la Comisión Revisora de este trabajo, me permitirán cerrar un ciclo en mi vida. Gracias por el tiempo y la dedicación entregada.

Seguiré soñando, seguiré luchando, seguiré trabajando. Éste será un logro entre muchos. Todos serán por mi patria, por mi gente. Esta patria mía que me ha brindado oportunidades y a la que espero, algún día, retribuir con creces.

Adelante, aún falta mucho por recorrer.


Carla A. Coronado Leiva.

jueves, 6 de mayo de 2010

Todo tiene su tiempo

Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo:

un tiempo para nacer,
y un tiempo para morir;
un tiempo para plantar,
y un tiempo para cosechar;
un tiempo para matar,
y un tiempo para sanar;
un tiempo para destruir,
y un tiempo para construir;
un tiempo para llorar,
y un tiempo para reír;
un tiempo para estar de luto,
y un tiempo para saltar de gusto;
un tiempo para esparcir piedras,
y un tiempo para recogerlas;
un tiempo para abrazarse,
y un tiempo para despedirse;
un tiempo para intentar,
y un tiempo para desistir;
un tiempo para guardar,
y un tiempo para desechar;
un tiempo para rasgar,
y un tiempo para coser;
un tiempo para callar,
y un tiempo para hablar;
un tiempo para amar,
y un tiempo para odiar;
un tiempo para la guerra,
y un tiempo para la paz.

Libro Eclesiastés, de Dios.

miércoles, 5 de mayo de 2010

El mal-sueño de mi juventud

["No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo..."

Extracto poema "No te salves",
de Mario Benedetti]


El sueño es permanente, se repite, no se va. Me despierto en mi cama, la misma cama de siempre en la misma pieza de siempre. Me siento descansada. Todo es como siempre. La vida es bastante afortunada; hay amor, hay caricias, hay ternuras y no falta la codiciada guita. Los días son distintos; días buenos, días malos. Y yo contenta y yo desdichada. Yo alegre, yo pensativa, yo triste, yo melancólica, yo motivada.

Y al final del día me espera el despertar. Despertar de esa pesadilla asquerosa. Asquerosa, sí; indigna, infame, egoísta. Ese vivir que no es mi vivir, no, no, no es. Entonces espero que el sueño se acabe y se abre el mundo nuevo. El que debería ser real. El mundo solidario, el mundo inclusivo, el mundo justo. En ese quiero vivir y que no soy capaz de construir. Ese en el que me atrevería, ese por el que lucharía pero por el que no lucho.

Dame, Dios, las alas, las fuerzas y el impulso. Yo pongo las ganas, y las manos y el corazón. Dame tu solpo de vida; nada más habré de necesitar.


Carla.

viernes, 30 de abril de 2010

Las venas abiertas de América Latina

Las venas abiertas de América Latina, Eduardo Galeano.

"El subdesarrollo no es una etapa del desarrollo. Es su consecuencia."

Galeano dice de su obra:

"Uno escribe para tratar de responder a las preguntas que le zumban en la cabeza, moscas tenaces que perturban el sueño, y lo que uno escribe puede cobrar sentido colectivo cuando de alguna manera coincide con la necesidad social de respuesta. Escribí Las venas para difundir ideas ajenas y experiencias propias que quizás ayuden un poquito, en su realista medida, a despejar las interrogantes que nos persiguen desde siempre: ¿Es América Latina una región del mundo condenada a la humillación y a la pobreza? ¿Condenada por quién? ¿Culpa de Dios, culpa de la naturaleza? ¿El clima agobiante, las razas inferiores? ¿La religión, las costumbres? ¿No será la desgracia un producto de la historia, hecha por los hombres y que por los hombres puede, por lo tanto, ser deshecha?
La veneración por el pasado me pareció siempre reaccionaria. La derecha elige el pasado porque prefiere a los muertos: mundo quieto, tiempo quieto. Los poderosos, que legitiman sus privilegios por la herencia, cultivan la nostalgia. Se estudia historia como se visita un museo; y esa colección de momias es una estafa. Nos mienten el pasado como nos mienten el presente: enmascaran la realidad. Se obliga al oprimido a que haga suya una memoria fabricada por el opresor, ajena, disecada, estéril. Así se resignará a vivir una vida que no es la suya como si fuera la única posible.
En Las venas, el pasado aparece siempre convocado por el presente, como memoria viva del tiempo nuestro. Este libro es una búsqueda de las claves de la historia pasada que contribuyen a explicar el tiempo presente, que también hace historia, a partir de la base de que la primera condición para cambiar la realidad consiste en conocerla. No se ofrece, aquí, un catálogo de héroes vestidos como para un baile de disfraz, que al morir en batalla pronuncian solemnes frases larguísimas, sino que se indagan el sonido y la huella de los pasos multitudinarios que presienten nuestros andares de ahora. Las venas provine de la realidad, pero también de otros libros, mejores que éste, que nos han ayudad a conocer qué somos, para saber qué podemos ser, y que nos han permitido averiguar de dónde venimos para mejor adivinar a dónde vamos. Esa realidad y esos libros muestran que el subdesarrollo latinoamericano es una consecuencia del desarrollo ajeno, que los latinoamericanos somos pobres porque es rico el suelo que pisamos y que los lugares privilegiados por la naturaleza han sido malditos por la historia. En este mundo nuestro, mundo de centros poderosos y suburbios sometidos, no hay riqueza que no resulte, por lo menos, sospechosa".

Y nos deja en ella estas palabras:

"El actual proceso de integración no nos encuentra con nuestro origen ni nos aproxima a nuestras metas. Ya Bolívar había afirmado, certera profecía, que los Estados Unidos parecían destinados por la Providencia para plagar América de miserias en nombre de la libertad. No han de ser la General Motors ni la IBM las que tendrán la gentileza de levantar, en lugar de nosotros, las viejas banderas de unidad y emancipación caídas en la pelea, ni han de ser los traidores contemporáneos quienes realicen, hoy, la redención de los héroes ayer traicionados. Es mucha la podredumbre para arrojar al fondo del mar en el camino de la reconstrucción de América Latina. Los despojados, los humillados, los malditos tienen, ellos sí, en sus manos, la tarea. La causa nacional latinoamericana es, ante todo, una causa social: para que América Latina pueda nacer de nuevo, habrá que empezar a derribar a sus dueños, país por país. Se abren tiempos de rebelión y de cambio. Hay quienes creen que el destino descansa en las rodillas de los dioses, pero la verdad es que trabaja, como un desafío candente, sobre las conciencias de los hombres".


...y cuyo fusil ya nadie se atrevió a tomar de nuevo y como desde aquel día
todo parace más feo // tras tanta barricada y tras tanto puño en alto
y tanta sangre derramada, al final de la partida, no pudisteis hacer nada //
pero tiene que llover, aún sigue sucia la plaza...



El peso de la historia me hace pensar tantas veces que no hay esperanza, que estamos condenados a extinguirnos, que nada podría cambiar.

Pero entonces recuerdo el día en que me afilié a la causa de Hopenhagen en http://www.hopenhagen.org/. Me preguntaron qué me daba esperanza. Lo pensé, y creo que sin duda "love gives me hope"... pero no cualquier amor, el del Almighty, el de Jesús.

Y es así como el escenario se revierte. Por eso diré como Miguel: ¡Adelante, adelante, con todas las fuerzas de la historia!

Alguien podría pensar que se contradice el amor con la "lucha" (que perfectamente podría ser una lucha pacífica, como la revolución de Gandhi, que es revolución al fin), entonces yo me cuelgo de las palabras del Che y digo: "Déjeme decirle, a riesgo de parecer ridículo, que el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor..."


Carla.

martes, 27 de abril de 2010

Rayuela

[Alguien me acercó un tesoro: Rayuela. Entonces me zambullí en Cortázar para descubrir; para descubrirle, para descubrirme... y hasta para descubrirnos.

A continuación dejo un extracto del Capítulo 90, uno de los prescindibles. Lo dejo como un tesoro; para descubrir, para descubrirle... para descubrirte.]

En esos días andaba caviloso, y la mala costumbre de rumiar largo cada cosa se le hacía cuesta arriba pero inevitable. Había estado dándole vueltas al gran asunto, y la incomodidad en que vivía lo incitaba a analizar con creciente violencia la encrucijada en que se sentía metido. En esos casos Oliveira agarraba una hoja de papel y escribía las grandes palabras por las que iba resbalando su rumia. Escribía, por ejemplo: "El gran hasunto", o "la hencrucijada". Era suficiente para pornerse a reír y cebar otro mate con más ganas. "La hunidad", hescribía Holiveira. "El hego y el hotro". Usaba las haches como otros la penicilina. Después volvía más despacio al asunto, se sentía mejor. "Lo himportante es no hinflarse", se decía Holiveira. A partir de esos momentos se sentía capaz de pensar sin que las palabras le jugaran sucio. A penas un progreso metódico porque el gran asunto seguía invulnerable. "¿Quién te iba a decir, pibe, que acabarías metafísico?", se interpelaba Oliveira. "Hay que resistirse al ropero de tres cuerpos, che, confórmate con la mesita de luz del insomnio cotidiano". Ronald había venido a proponerle que lo acompañara en unas confusas actividades políticas, y durante toda la noche habían discutido como Arjuna y el Cochero, la acción y la pasividad, las razones de arriesgar el presente por el futuro, la parte de chantaje de toda acción con un fin social, en la medida en que el riesgo corrido sirve por lo menos para paliar la mala conciencia individual, las canallerías personales de todos los días. Ronald había acabado por irse cabizbajo, sin convencer a Oliveira de que era necesario apoyar con la acción a los rebeldes argelinos. El mal gusto en la boca le había durado todo el día a Oliveira, porque había sido más fácil decirle que no a Ronald que a sí mismo. De una sola cosa estaba bastante seguro, y era que no podía renunciar sin traición a la pasiva espera a la que vivía entregado desde su venida a París. Ceder a la generosidad fácil y largarse a pegar carteles clandestinos en las calles le parecía una explicación mundana, un arreglo de cuentas con los amigos que apreciarían su coraje, más que una verdadera respuesta a las grandes preguntas. Midiendo la cosa desde lo temporal y lo absoluto, sentía que erraba en el primer caso y acertaba en el segundo. Hacía mal en lo luchar por la independencia argelina, o contra el antisemismo o el racismo. Hacía bien en negarse al fácil estupefaciente de la acción colectiva y quedarse otra vez solo frente al mate amargo, pensando en el gran asunto, dándole vueltas como un ovillo donde no se ve la punta y donde hay cuatro o cinco puntas.

Estaba bien, sí, pero además había que reconocer que su carácter era como un pie que aplastaba toda dialéctica de la acción al modo de la Bhagavad gita. Entre cebar el mate y que se lo cebara la Maga no había duda posible. Pero todo era escindible y admitía enseguida una interpretación antagónica: a carácter pasivo correspondía una máxima libertad y disponibilidad, la perezosa ausencia de principios y convicciones lo volvía más sensible a la condición axial de la vida (lo que se llama un tipo veleta), capaz de rechazar por haraganería pero a la vez llenar el hueco dejado por el rechazo con un contenido libremente escogido por una conciencia o un instinto más abiertos, más ecuménicos, por decirlo así.

"Más hecuménicos", anotó prudentemente Oliveira.

Además, ¿cuál era la verdadera moral de la acción? Una acción social como la de los sindicalistas se justificaba de sobra en el terreno histórico. Felices los que vivían y dormían en la historia. Una abnegación se justificaba casi siempre como una actitud de raíz religiosa. Felices los que amaban al prójimo como a sí mismos. En todos los casos Oliveira rechazaba esa salida del yo, esa invasión magnánima del redil ajeno, bumerang ontológico destinado a enriquecer en última instancia al que lo soltaba, a darle más humanidad, más santidad. Siempre se es santo a costa de otro, etc. No tenía nada que objetar en esa acción en sí, pero la apartaba desconfiado de su conducta personal. Sospechaba la traición apenas cediera a los carteles en las calles o a las actividades de carácter social; una traición vestida de trabajo satisfactorio, de alegrías cotidianas, de conciencia satisfecha, de deber cumplido. Conocía de sobra a algunos comunistas de Buenos Aires y de París, capacez de las peores vilezas pero rescatados de su propia opinión por "la lucha", por tener que levantarse a mitad de la cena para correr a una reunión o completar una tarea. En esas gentes la acción social se parecía demasiado a una coartada, como los hijos suelen ser la coartada de las madres para no hacer nada que valga la pena en esta vida, como la erudición con anteojeras sirve para no enterarse de que en la otra cuadra siguen guillotinando a tipos que no deberían ser guillotinados. La falsa acción era casi siempre la más espectacular, la que desencadenaba el respeto, el prestigio y las hestatuas hecuestres. Fácil de calzar como un par de zapatillas, podía incluso llegar a ser meritoria ("al fin y al cabo estaría tan bien que los argelinos se independizaran y que todos ayudáramos un poco" se decía Oliveira); la traición era de otro orden, era como siempre la renuncia al centro, la instalación en la periferia, la maravillosa alegría de la hermandad con otros hombres embarcados en la misma acción. Allí donde cierto tipo humano podía realizarse como héroe, Oliveira se sabía condenado a la peor de las comedias. Entonces valía más pecar por omisión que por comisión. Ser actor significaba renunciar a la platea, y él parecía nacido para ser espectador en la fila uno. "Lo malo", se decía Oliveira, "es que además pretendo ser un espectador activo y ahí empieza la cosa".

domingo, 21 de marzo de 2010

Life inside the Matrix

[Morfeus a Neo cuando despierta de la Matriz: "Te duelen los ojos... porque nunca has podido ver..."]


[El texto a continuación presenta una descarnada crítica al "sistema" y una propuesta interesante de hacer política. Ha sido editado desarrapadamente por mí, sin embargo, es idea original de Arnoldo Arias, idea que se conserva íntegramente. Lo comparto reservándome mi opinión, para no entintar el escrito con el color de mis venas.

A unos les parecerá asertivo, a otros, paranoico. Lo cierto es que es una subjetividad entre otras tantas subjetividades; that’s democracy.

Before read it, recomiendo la filmografía:
- Matrix, Matrix Reloaded, Matrix Revolutions
- La naranja mecánica
- The Truman show]

El sistema

La verdad tiene forma de ficción. Sí, claramente tiene forma de ficción, pues en esta época aquello que informa y forma la conciencia y el subconsciente de los ciudadanos está conformado, entre otras cosas, por los MASS MEDIA (medios de comunicación masivos) y las ficciones de spots, teleseries, films y programas de variopinta. No se extrañe, piense: los medios de comunicación de hoy han logrado asociar el consumo con la felicidad, incluso con el amor.
La ciudadanía no es un ente puro, sino más bien un ente formado por el poder, poder que viene principalmente del estado y sus aparatos ideológicos (léase familia, medios de comunicación, escuelas, tribunales, partidos, etc.) y sus aparatos represivos (principalmente policía y ejército).

We live inside the Matrix; nuestro encuentro con lo real es imposible. Nuestra estructura mental está limitada. Let's see.
El psicoanalista Jacques Lacan descubre, en la década del '40, el que llama Estadio del Espejo. Todo niño frente a un espejo, antes de los 6 u 8 meses no ve su imagen, toca el espejo, lo golpea, pero no se reconoce en él. Sólo después que la madre, y después el medio social, le dice quién es y qué partes de su cuerpo le pertenecen, recién ahí el infante (in-fant, el que no habla) se reconoce como sujeto. Esto ya plantea un límite o falta clave en la vida de todo ser parlante. Soy lo que otro dice que soy. Y por si esto fuera poco, hay que decir que muchas veces lo deseos de los bebés en realidad son deseos y sensaciones de la madre proyectados en él. La madre adivina lo que siente el bebé a partir de lo que ella siente. Además, el infante siempre se relaciona no con otro real, sino con lo que simboliza para él.
No olvidemos, tampoco, que a todo sujeto se le impone un lenguaje que no eligió, lenguaje cuyas muchas palabras están definidas por el sistema ideológico, político y económico imperante. La palabra significa esto y no otra cosa, pero como muy bien saben los poetas una palabra puede significar miles de metáforas. Esto también nos marca, ya que si el infante no aprende el lenguaje oficial (los gestos también son un tipo de lenguaje en el caso de los mudos), sus posibilidades de sobrevivencia son ínfimas. Pero el punto más crítico de nuestra relación con el lenguaje se da en que éste, aparte de ser algo impuesto (para decirlo más directamente hablo de dictadura del lenguaje), reemplaza la palabra por la cosa, haciéndonos pensar que eso es una mesa, y sólo una mesa, cuando puede llamarse de cualquier otro modo. Pregunta: ¿por qué se impone un palabra ante otras?, ¿por qué se impone un tipo de personalidad ente otra, llamándola normal y a las otras anormales?, ¿por qué se impone una idea política ante otra?, ¿por qué se impone una forma de educación ante otra?, ¿por qué se impone un tipo de sistema económico ante otro?, ¿por qué se impone una visión de la sociedad y no otra?, ¿quién margina?, ¿qué oculto poder decide finalmente nuestros discursos políticos o afectivos?.
El nazismo, por ejemplo, nos da fiel cuanta de cómo, utilizando el marketing (inventado por ellos mismos), una ideología perversa pudo convencer a la mayoría de los ciudadanos alemanes (excepto judíos, comunistas y otras minorías) de sentir orgullo ante la swastika nazi.

El sistema en el que vivimos sigue una psicología conductista. Pretende crear un sujeto que funcione bien y calce perfectamente dentro él, en nuestro caso dentro del sistema del libre mercado, aunque se puede aplicar dentro de cualquier sistema político, de izquierda o derecha, con mucho éxito. El conductismo sigue la tesis del fisiólogo ruso Iván Pavlov; premiar la conducta que se desea imponer y castigar aquella que se requiere desterrar. Demás está decir que con premios y castigos es posible formar cualquier tipo de sujeto. No interesa la individualidad, sólo se “crean” o moldean personalidades que sirvan al sistema. Se puede apreciar esta corriente en la cinta La Naranja Mecánica, cuyo protagonista pasa desde ser un frío delincuente violador para transformarse en una tierna y dócil ovejita, todo merced a un constante adiestramiento en que la música de Beethoven juega el papel de electroshock de displacer. Así también un dictador, o ni siquiera ese extremo, cualquiera que detente el poder, usando los premios y castigos adecuados, puede formar el tipo de ciudadano que le dé gusto y gana. Cero crítica al poder, cero respeto por la diversidad.
Nada es al azar dentro del sistema. Todo está pensado para controlar a los ciudadanos. Desde la planificación de las ciudades, con calles y edificios que dan la impresión de constante encierro, hasta las experiencias de la infancia (recordar el imprinting: toda experiencia anterior a los tres años jamás se borra).
Pero, ¿hasta dónde llegan los hilos del poder?, ¿cómo nos afectan?, ¿qué espacios internos y externos de libertad personal son los que cedemos en pos de un ideario político-social?

El poder

El poder en las sociedades modernas tiene un origen bastante claro: La Edad Media, época en que las tecnologías pastorales de las almas, a través de la confesión y la dirección de conciencia, intentaban dirigir el pensamiento y la conducta de los fieles. Con la llegada de la Reforma Lutero impone, no sin las correspondientes persecuciones del poder, y gracias a la protección de los príncipes alemanes, la tesis del “Libre examen de la Escrituras”. Concepto que provoca un vuelco en la historia, ya que se acepta, por primera vez el estudio personal de los textos sagrados, sin mediar la interpretación del poder papal. Esto fue el centro de la Reforma: trasladar el poder de la iglesia al individuo. Sin embargo, finalmente el protestantismo terminó también transformándose en una máquina de poder, repitiendo las persecuciones y quemas de herejes que tanto había denostado. El caso de Calvino, como regente de Ginebra y su orden asesinar a Servet es muy paradigmático.

Con la llegada del Iluminismo y la modernidad en el siglo XVIII hay un giro en la idea de poder. Hasta la rodada de cabeza de Luis XVI el poder lo ejercía el soberano, el rey, quien se consideraba un ente externo al pueblo, y al cual servían una pléyade de cortesanos que tenían por misión proteger el poder del rey imponiéndolo principalmente sobre espacios territoriales. Para esto se usaba como instrumentos preferentes la espada y la tortura pública. El rey tenía en su poder la vida y la muerte, y toda cabeza estaba a su disposición.

Con la caída de las monarquías europeas, a partir de la Revolución Francesa, nace toda una literatura destinada a trasladar el poder al ámbito político. El poder ya no tendrá como objetivo la muerte o tortura del opositor, sino más bien el gobierno de la vida de las poblaciones. Nace de esta forma lo que se ha dado en llamar Biopoder. El objetivo principal del nuevo uso del poder en la modernidad es el gobierno de los cuerpos. Esto comienza en el siglo XVII con la invención del hospital y la policía.

El hospital nace en Francia y en su origen tiene como objetivo el internamiento de los delincuentes, locos, vagos y enfermos. El hospital en su origen no tiene el objetivo de curar, sino de encarcelar, aislar, vigilar, a los elementos considerados anormales dentro de la sociedad. Allí también caían, por supuesto, los que no seguían la moralidad en boga. Debido al avance posterior del mercantilismo, y la necesidad de contar con cuerpos para el trabajo en las fábricas, saldrán de allí muchos considerados mano de obra útil para incorporarse al avance del naciente capitalismo. Pero ya queda incorporado y aceptado en la conciencia social la idea de excluir a los que no participan del ideario político o moral instalado por el poder en la sociedad.
En el caso de la policía, debemos aclarar que en su origen esta no fue una fuerza armada. El nombre policía, y así aparece en los textos de administración, se dio en el principio a un grupo de funcionarios públicos que tenían la misión de administrar hasta el detalle al cuerpo social. Sólo mucho más adelante este término se aplicó a un grupo armado creado desde el Estado como protector de la ley en la sociedad.
Lo que se destaca con la creación de estos dos ingenios es la idea de gobernar ya no sólo un territorio, ni siquiera el movimiento de gentes, sino el comportamiento mismo de las personas. La política poco a poco se irá convirtiendo en una tecnología ideológica que usa el aparato administrativo para imponerse en la sociedad.

Factor importante en el cual se centra la tecnología del poder es la familia y dentro de ella especialmente la madre, pues con el ascenso del Mercantilismo (hoy conocido como Mercado), se busca incorporar rápidamente a la mujer en el sistema, en la medida en que es el agente principal de la compra. Se hará indispensable administrar desde el poder político el grupo familiar, afirmando la higiene en la familia burguesa y la vigilancia en la familia proletaria. Es necesario que la clase alta se inserte, participe y ascienda aún más socialmente, para ello se le asigna a la madre una serie de tareas higiénicas y educativas. En cambio en la clase popular el poder impondrá a la madre la tarea de vigilar, aislar y proteger a los hijos de los peligros del medio ambiente, esto con el objetivo de evitar el desarrollo de un pensamiento reflexivo respecto a lo social en los estratos con tendencia al resentimiento. Pero cualquiera sea el tipo de familia, desde el estado se desarrolla un tipo de vivienda familiar que aísle a sus componentes y que al mismo tiempo permita tenerlos vigilados. De ahí la férrea división de las piezas con sus lugares de encuentro y conversación en las casas de hoy.
Semejante labor, sin embargo, es imposible de llevar a cabo de manera íntegra por la madre, principal educadora de los hijos, es por eso que la escuela comienza a verse como la alternativa más idónea para la imposición de la ideología de clase en la sociedad. La creación de la escuela se presenta como ayuda a los posibles vacíos que pueda tener la educación del niño en el hogar. Es por eso que se estructura ella misma como un sistema que evite la libertad de pensamiento, con programas evacuados desde las alturas del poder político, espacios diferenciados por niveles para que no haya intercambio de experiencias y organización del tiempo para que no se dé lugar al ocio, pues el tiempo libre se podría utilizar para “reflexionar” sobre el lugar en que uno se haya instalado. Junto a esto se crea una compleja red para reinsertar y castigar a los desertores escolares y se promueven políticas destinadas a quitar a los padres a los hijos desde la más tierna edad para su incorporación al sistema de salas cunas. Todo lo cual tiene como corolario el continuo aumento de la jornada escolar, a objeto de llenar cualquier espacio de libertad, ya no solo de pensar, sino también de actuar. Todos sabemos que la adolescencia es un período complicado, pues allí se estructura en gran medida la personalidad del futuro adulto. Qué mejor entonces que el sujeto pase vigilado y examinado la mayor parte del tiempo que cubre el paso por esa edad. Así, se saca al rebelde de las calles, se le mantiene lejos de los centros de poder y se le adoctrina social, política y moralmente.

Pero el poder debe ampliar aún más sus extensas cuerdas en las grandes poblaciones, pues debido a la creación de las fábricas, después de la invención de la máquina a vapor y la posterior Revolución Industrial, las masas campesinas emigran del campo a la ciudad, comenzando a formar las primeras urbes como las conocemos hoy. Para tratar con ese conglomerado, inmanejable con el reducido número de funcionarios del estado, se crea la estadística, que tendrá como objetivo conocer cantidades y características de los habitantes de las ciudades, a objeto de tenerlos vigilados en sus intereses y deseos. Además, la estadística tiene la ventaja de tratar con números y no con personas, de esta forma se evita que el factor emocional o el lazo social interfiera en la realización de las políticas públicas. De nuevo el nazismo tuvo mucho que “enseñar” a las generaciones actuales, pues fue el primero que utilizó la estadística a gran escala, a objeto de tener claridad en cuanto al número de unidades trasladadas al campo de batalla o al campo de concentración.

Alguien dijo que la política es lo mismo que la guerra, sólo que llevada por otros medios, y si somos sinceros vemos claramente que las mismas fuerzas se han enfrentado siempre en la historia de la humanidad, los que tienen el poder contra aquellos que no lo tienen, pero desean tenerlo. Carreristas y O’Higginistas reaparecen continuamente en la historia de Chile. Es esto lo que ha permitido que esta tecnología se haya ido perfeccionando hasta lo inimaginable. En efecto, el último eslabón de la cadena es la invención de la cárcel y la incorporación de la medicina al mercado.

La cárcel, como centro de reclusión, constituye una versión microfísica de la sociedad. En ella se contemplan todos los mecanismos que, suavizados, se incorporan en la sociedad. Distribución de horarios, cámaras de vigilancia, examen psicológico a los presos, dirección de los comportamientos. No obstante lo anterior, demás está decir que la prisión no ha constituido un mecanismo de readaptación al sistema más que en una ínfima parte. Esto me hace preguntar cuál es el verdadero objetivo de las prisiones. Michel Foucault, en su libro Vigilar y castigar, nos disipa la duda. El delincuente no tiene escapatoria. Si se readapta queda atrapado en la red del control político y económico de la sociedad. Y si no se reconvierte, queda a merced del control policial. Esta segunda alternativa es la que se da con muchísima mayor frecuencia en todas las cárceles del mundo, porque, como dice Foucault, el objetivo final de las prisiones es el perfeccionamiento del delincuente a objeto de dejarlo nuevamente libre dentro del sistema, cuestión que permite justificar (en el momento en que escribo este texto no puedo evitar recordar la cinta “Hijos de la Calle”, que relata la trágica transformación de cuatro niños ingresados a un reformatorio norteamericano) el imponente desembolso de recursos por parte del Estado para mantener un ejército policial de vigilancia en la ciudad.

Pero esto no basta para el ejercicio de la gubernamentabilidad, es necesario centrar el poder ya no sólo en el cuerpo, sino en las almas, como en la Edad Media lo hacía el confesor. Para este efecto el hospital, en la modernidad, incorpora todas las técnicas provenientes del ejército y la escuela a objeto de reencausar la conducta de los pacientes hacia los destinos propiciados por el sistema político. El hospital actual no sólo cura; enseña, registra conductas, separa sujetos, distribuye destacamentos de enfermos y por sobre todo incorpora, con todas las prerrogativas de las demás disciplinas de salud, la psiquiatría, destinada a dirigir los comportamientos de todos aquellos considerados fuerza improductiva dentro del sistema.
Pero, ¿quién decide lo que es normal o anormal dentro del sistema? La respuesta es obvia, el mismo poder político cuyo último brazo se encuentra representado por la medicina que hoy se ha convertido en un centro más de distribución de los productos que las empresas farmacéuticas incorporan al mercado.

Así unimos política, medicina y mercado, unión que sin darnos cuenta coopta la precaria libertad de los sujetos. Pero, ¿por qué dice eso?, yo soy libre de hacer lo que quiera, dice el ciudadano medio. Sí, somos libres, es cierto, pero siempre y cuando nuestra libertad sea para consumir. Tenemos libertad es cierto, pero sólo para elegir entre los distintos artículos que se ponen a circular dentro del mercado. Así nuestra libertad queda esclava, pues se da sólo si aceptamos vender nuestra fuerza de trabajo al sistema económico, para así sumarnos a la danza del consumo.

Los vicios del poder

Nunca se está fuera de una ideología, así como el protagonista de Matrix nunca se encuentra fuera de la Matriz. Parece obvio que si un sujeto se siente libre, o postula una emancipación de la sociedad, lo primero que debe hacer es no tragarse cualquier sistema que se le ofrece. Lo mínimo, tal vez, sería conocer el origen y cosmovisión del grupo a quien le estoy dando poder sobre mí.

Los marcos ideológicos tienen una capacidad que pocas tecnologías poseen, la capacidad de dar explicación a todos los componentes de la realidad. Es así como las religiones han funcionado, en ellas hasta la más pequeña hoja de un árbol tiene una explicación dentro del sistema (por ejemplo: todo es creación de Dios). De la misma forma han actuado los partidos políticos tradicionales, poniéndose, en primer lugar, como centro superior de la realidad para, a partir de allí, dar una explicación de todo lo que es marginal o excéntrico. Si no hubiese sido por la caída de los socialismos reales el año '89, y la caída de las Torres Gemelas el año 2001, todavía estaríamos pensando que sistemas ideológicos cerrados, como el socialismo y el capitalismo, por el hecho de dar una explicación racional de la realidad, pueden llegar a ser inexpugnables; no hay tal. Hoy, y desde Hiroshima y Nagasaky, estamos viendo cómo los sujetos descreen más y más en la razón como mecanismo para lograr el progreso. En efecto, en la modernidad creíamos que la razón, la articulación lógica de la realidad, podía llevarnos a una especie de Happy End generalizado. Sin embargo, hoy vemos que esa misma tecnología fría, anónima y racional, nos ha estado llevando poco a poco a la negación del otro de carne y hueso y a las catástrofes ecológicas y planetarias que todos conocemos.

El mundo de hoy no es el de antaño; cambió. Esto se huele, se siente, es como algo que flota en el ambiente; las nuevas generaciones ya no vibran con las banderas ideológicas, incluso la ética ha llegado a ser light (sigo tal o cual principio moral siempre y cuando no afecte mis intereses), ya nadie, o casi nadie, sigue un valor hasta la muerte. Los medios de comunicación ya dejaron de retratar o informar sobre la realidad; ahora la transforman, a través de programas destinados a crear impacto o cambio social. Las máquinas dejaron de ser frías y anónimas, y hoy asistimos al advenimiento de las máquinas eróticas. La idea de revolución ya pocos la defienden, puesto que muchos se han dado cuenta que el capitalismo tiene tal capacidad de mutación, que se traga todas las críticas y las incorpora a sus mecanismos. Aún más, pareciera que hoy en día, el mercado estuviera esperando a que lo criticaran para conocer dónde está el enemigo y qué piensa, a objeto de crearle un lugar dentro de su sistema (así nacieron las ONGs y la multitud de dineros a los que pueden postular grupos que antes solo se contentaban con ser contestatarios, me refiero a los grafiteros, grupos culturales, etc.).

Por otra parte, hoy la política ha devenido cada vez más en publicidad y marketing, o en luchas sectoriales como las reivindicaciones ecológicas, sexuales, indígenas, culturales, etc. Pareciera que ya nadie se atreve a discutir la ideología económica que articula la sociedad. Pero es obvio que cuando el FMI (Fondo Monetario Internacional) presta dinero, lo hace a partir de una ideología clara y precisa. La economía ha devenido en una ciencia neutra, y las palabras de los economistas parecen la palabra de un ente trascendente que mira desde una lejana pureza ideológica la realidad. Sin embargo es obvio que la economía para ser tal, primero debe tener una visión del hombre y luego de la sociedad. El capitalismo creo un nuevo tipo de hombre, el “homo economicus”; tanto tienes, tanto vales. Los economistas no mencionan la palabra ética en sus discursos, pues parece todo se vale con tal de poseer. Pero a pesar de que conseguimos cierto bienestar y comodidades, tarde o temprano nos asalta el rostro imbatible de nuestra precariedad, enfermedades, muertes, separaciones, pérdidas, malos entendidos, traiciones, etc. Creo que el error de la economía y también de los partidos políticos, y eso explica muchas de sus prácticas, es intentar definir la realidad en un marco ideológico cerrado, cuando la realidad se define más por su falta que por su contenido.

No existe ningún sistema político que haya perdurado en el poder. Lo extraño es que cada uno de ellos se coloca como el eterno y único representante del pueblo, la patria o los ciudadanos, como la real solución a los problemas sociales, esto al menos hasta que logra acceder al poder. “El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente”, dice un antiguo refrán de la ciencia política. Los partidos pasan por ciclos, todos han pasado por etapas semejantes. Un grupo se siente más puro que otro, se separa de su origen y funda una nueva colectividad bajo la consigna de no cometer los mismos errores que sus progenitores ideológicos. Sin embargo, tarde o temprano afloran las divisiones, las pugnas por el poder y, por supuesto, el deseo de eternizarse a como dé lugar en el sitio de poder al que se ha llegado. Así la lucha por los ideales de libertad e igualdad social terminan convirtiéndose en la defensa del lugar en el que el poder los ha instalado.

Antes de querer acceder al poder, creo, debe ejercerse una crítica tenaz, profunda y total, a lo que ha significado el uso del poder en la política a lo largo de la historia. Sin esta crítica al poder, pienso, se llegará tarde o temprano al mismo punto en que nos deja el sistema político actual. El poder tiene un objetivo claro: vigilar y castigar. Así está armado el estado, por eso se llena a los ciudadanos de encuestas por todos lados. Se desea conocer hasta nuestros pensamientos, con el objetivo de controlarlos. The Truman Show relató muy bien este hecho. El protagonista no sabe que ha sido incorporado a un reality desde su nacimiento por una transnacional de las comunicaciones, no sabe que el poder lo maneja y vigila, pero aún así se siente libre de amar y procrear. Neo en Matrix, sufre un colapso cuando Morfeus le revela que ha vivido en un sueño virtual administrado por un programa de computación. ¿Qué es real?, pregunta Morfeus a Neo, ¿Qué es realmente la democracia?, pregunto yo.

La democracia

Un signo actual de los tiempos es el descreimiento general en el sistema democrático; los partidos están en desprestigio, a los jóvenes no les interesa la política. Creo que esta visión pesimista del sistema político irá cada vez más en aumento si es que no reformulamos, desde su raíz, nuestra visión (como sociedad) de la democracia, entendida no como la irrupción de un significante-partido único que coloca a todo el resto como marginal (como hasta hoy), sino entendiéndola como un significante vacío, al cual todos pueden acceder y que por tanto siempre está en riesgo. Creo que el mejor antídoto contra los excesos y delirios del poder se encuentra en la noción de que el poder se ejerce para perderlo. [Hasta hoy en la realidad social chilena, ha existido un significante único, apreciable en la homogeneidad política, cultural, sexual y hasta étnica de nuestro país; no se da espacio a la diversidad.]

¿Por qué hablo de significante vacío? En primer lugar, porque estoy tratando de articular un discurso político que sea un antídoto contra el dogmatismo, contra la idea de pensar que si yo y mi grupo no accede al poder, Chile perderá o retrocederá o estará al borde del precipicio. Para mí (estas notas tienen la intención única de sincerar mi subjetividad ante otras subjetividades), el debate ya no debe centrarse en la dicotomía socialismo o mercado, izquierda o derecha, sino más bien entre democracia o totalitarismo. Lo que me interesa es reflexionar respecto a alguna idea, huella o señal que me permita poner freno a los esquemas totalizantes de la sociedad chilena. Algunos han llamado a este punto de vista Democracia Posmoderna o Democracia Plural, pero el nombre en realidad no interesa mucho, lo que interesa es la pregunta de Morfeus: “¿Qué real?” Y lo real de la democracia, me parece a mí, es que constituye una falta, un hueco, que no tiene significante definido, nunca lo ha tenido y nunca lo tendrá, porque es el hombre mismo el sujeto de esa falta, un hombre que es precario, que no puede controlar todo los imponderables que le aparecen por el camino, un hombre que en su centro es habitado por el lenguaje, lenguaje que lo saca de la naturaleza real y le hace reemplazar el mundo por palabras. Aquí se produce el vacío, esto explica nuestra precariedad. Los animales no necesitan aprender un lenguaje, el instinto les dice como actuar. A nosotros en cambio se nos pone esta camisa de fuerza que nos hace imposible actuar si no dominamos los cierres y candados del lenguaje. Nadie nace con un lenguaje, este lo adquirimos de nuestros padres, de nuestra madre en primer lugar, y luego del sistema cultural que nos ha tocado en suerte. Pero como un eterno retorno, tendría que decir que a su vez el lenguaje de nuestros padres ha sido dado por el sistema cultural, así se produce la retroalimentación. Volvemos eternamente a la corrupción, al clientelismo, a las prácticas rastreras o autoritarias, porque nunca nos hemos dado el tiempo ni dedicado el esfuerzo para analizar aquellas palabras que circundan la política y que asumimos sin más: poder, igualdad, libertad, democracia, etc.

Cómo se ve, la palabra es importante en todo lo que trato de decir. Sin palabras, sin lenguaje, no hay política, el problema es que el lenguaje reemplaza a las cosas, a la realidad. El lenguaje me ha quitado la realidad para siempre en la medida que es arbitrario, el lenguaje no es mío, ya estaba antes (¿soy libre para pensar cuando pienso con un lenguaje que no es mío?, me pregunto), el lenguaje en la era de la técnica ha incorporado muchas palabras que uso, pero cuyo origen desconozco totalmente. ¿Soy lo que quiero ser o soy lo que quisieron que fuera? El lenguaje me forma y me hace hablar, por el lenguaje ingreso a un partido o un movimiento, por el lenguaje voy a la seducción y la conquista, por el lenguaje entro en el sistema educativo, por el dominio de este lenguaje recibo premios o reprimendas. Neo, como míster Truman, descubren finalmente que toda su conducta y sus proyectos han sido constituidos por un gran otro llamado Matrix.

¿Cuándo noto que la democracia es un vacío? En las elecciones, en ese pequeño y fugaz momento en que nadie es dueño del poder. Ese momento indecible, en donde no sabemos quién manda. ¿Quién manda realmente cuando Pinochet le pasa la piocha de O´Higgins a Aylwin? Es ese momento indecible el que me interesa, ese momento que yo no puedo definir, el traspaso de un significante a otro requiere que haya entre ellos un vacío, de lo contrario sería imposible la distinción entre el antiguo y el nuevo poder. El error de la política chilena tradicional, me parece a mí, es el acceso al poder con delirios de universalidad. Pensando que ellos, y no otros, son los auténticos representantes de la ciudadanía, del proletariado, de la clase media, los pobres, los grupos marginados, etc. Sólo cuando se pierde una elección el sujeto político con su partido se da cuenta de lo que es, una ínfima particularidad.
Este deseo de ser el centro de todo parece ser algo inherente al ser humano. Necesitamos que nuestras convicciones sean aceptadas por el mayor número posible, necesitamos que el otro nos tome en cuenta. Nuestros diálogos en realidad son en sí una batalla por el poder, donde alguien lucha por imponer su convicción. La diferencia, creo yo, se encuentra cuando esa convicción es conciente de su precariedad o cuando, efectivamente, se asume como la única y verdadera visión de lo real. Entonces, llego a la conclusión, que ese vacío en la democracia, es verdaderamente su condición de posibilidad.

La propuesta

Propongo, entonces, una política discursiva, una política que logre la articulación hegemónica a partir de distintas tendencias, de voluntades distintas, voluntades que luchan incansablemente por la hegemonía, por llenar ese “vacío”; la democracia.
Propongo aprender a tolerar a la precaria y a veces patética humanidad. Somos humanos, y a veces demasiado humanos.
Propongo tomarnos un tiempo para conocer cómo nos maneja el poder, cuáles son los límites que nos impone y cuáles son las posibilidades de traspasar esos límites. Mientras no tengamos claras nuestras limitaciones seguiremos creando castillos de libertad, igualdad y fraternidad, cuando lo que en realidad queremos es tener poder para controlar, vigilar, despilfarrar y marginar al diferente. Si no somos capaces de crear ya no significantes únicos, sino significantes, por llamarlos así, flotantes, en política, siempre el espectro de las prácticas anulantes y las maquinas de exterminio estarán a la vuelta de la esquina, en medio de nuestros diálogos, a veces de manera vedada o mostrando su fría crueldad.
Propongo entender la democracia y la lucha de poder como la contienda entre adversarios equivalentes en relación al significante vacío del concepto democracia, diferentes en relación a ellos mismos.
La lucha ideal por el poder debería, a mí parecer, aspirar a un poder en medio de las aguas, el que, lejos de ser evanescente, en cualquier momento se puede hundir (esto no es dañino para nadie pues implica que otras subjetividades, marginadas hasta el momento, han tenido mayor capacidad de articulación que las propias).
Sin cambio, no hay renovación. Sin una visión nueva del hecho político, del poder, de la democracia, etc., estaremos siempre condenados a repetir la historia de los partidos y conglomerados que al final de sus días y sólo cuando pierden en las urnas, se miran al espejo para darse cuenta que no son nada más que una voz entre la multitud de voces, una voz no mejor, ni peor, una voz equivalente a las otras, una voz que sencillamente está de paso por el poder, de paso por el poder para finalmente dejarlo en manos del que estaba marginado.

sábado, 20 de marzo de 2010

La nación del arco iris

[Entonces me quedo pensando en el "apartheid-implícito" de nuestra sociedad; generado por el neoliberalismo y evidenciado por el reciente "tusunami". Y pienso que nos falta un Mandela.]

Sudáfrica, un sobrevuelo

Sudáfrica es el país más rico de África. El país del sur se adjudica un 25% de PIB total de África y cuenta con un gran volumen de capital nacional (público y privado) en estrecha relación con las grandes redes económicas mundiales, y la industria de Sudáfrica es la más poderosa y diversificada de todo el continente negro. Sudáfrica es conocido por su diversidad de culturas, idiomas y creencias religiosas. El inglés es el idioma más común en la vida oficial y comercial sudafricana, a pesar de ser el quinto idioma más hablado del país de forma materna. Sudáfrica es un país variado desde el punto de vista étnico. Aunque el 80% de la población sudafricana es negra, dentro de este grupo se encuentran gran cantidad de comunidades étnicas que hablan diversas lenguas bantúes. Sin embargo, Sudáfrica es también un país en el que existen grandes desigualdades entre los distintos grupos sociales; mientras existen grandes fortunas y las capitales están entre los principales centros de negocio de África, aproximadamente una cuarta parte de la población sudafricana no tiene trabajo (cesante) y vive con menos de $1,25.= diarios.

Algo de historia (brevísimo resumen autorizado)

Los humanos han habitado el sur de África desde hace más de 100.000 años. Al momento de la llegada de los europeos, a mediados del siglo XVII, la población indígena era una mezcla de pueblos emigrados desde otras partes de África, siendo los pueblos dominantes el Xhosa y el Zulú.

En 1652 la Compañía Holandesa de las Indias Orientales estableció un pequeño asentamiento que se convertiría en Ciudad del Cabo. La ciudad se convirtió en colonia británica en 1806. Los asentamientos europeos se expandieron durante la década de 1820, cuando los Bóers (colonos originarios de Holanda, Flandes, Francia y Alemania) y los colonos británicos reivindicaron territorios al norte y al este del país, produciéndose una serie de conflictos entre los Afrikáner (Bóers), los Xhosa y los Zulú por la posesión del terreno.

El descubrimiento de yacimientos de diamantes y minas de oro provocaron el conflicto conocido con el nombre de Segunda Guerra Bóer, que enfrentó a británicos y bóers por el control de los recursos minerales del país. Aunque los bóers resultaron perdedores de la guerra, el Reino Unido concedió en 1910 una independencia limitada a Sudáfrica como colonia británica. En el interior del país, la élite blanca antibritánica llevó entonces a cabo una serie de políticas con la intención de lograr la independencia total. La segregación racial fue tomando fuerza e impregnando la legislación surafricana, instituyéndose el régimen que se conocería posteriormente con el nombre de apartheid, que estableció clases de estratificación racial.

El apartheid, una pincelada

El país alcanzó finalmente la independencia en 1961, cuando fue declarada la República de Sudáfrica. El gobierno continuó legislando según el régimen del apartheid, a pesar de la oposición tanto exterior como interior al país. En 1990, el gobierno sudafricano comenzó una serie de negociaciones que terminaron con las leyes discriminatorias y con la convocatoria de las primeras elecciones democráticas en 1994.

El régimen del apartheid (significa "separación" en Afrikaans) consistía en la división de los diferentes grupos raciales para promover el desarrollo. El movimiento fue instaurado por los colonizadores holandeses de raza blanca durante el siglo XX. Promovía una segregación racial, clasificación que se efectuaba de acuerdo a la apariencia, a la aceptación social o a la ascendencia.

La población estaba clasificada en cuatro grupos; blancos, negros, indios y mestizos (de color). Si bien los mestizos (e indios) eran discriminados, recibían mejor trato que los negros, principales afectados. La teoría del apartheid era que los de color eran ciudadanos de Sudáfrica con limitados derechos, mientras que los negros eran ciudadanos de cualquiera de los diez estados autónomos creados para ellos, no sudafricanos.

Para ilustrar en "algo" el sistema vale la pena notar, por ejemplo, que la ley sudafricana reservaba ciertos distritos en las ciudades donde sólo podían ser propietarios los blancos, forzando a los no blancos a emigrar a otros lugares. Se establecieron zonas segregadas tales como playas, autobuses, hospitales, escuelas e incluso bancos en los parques públicos. Entre otras medidas del régimen se encuentran:

- Los negros no podían ocupar posiciones en el gobierno y no podían votar excepto en algunas aisladas elecciones para instituciones segregadas.
- Los negros no podían habilitar negocios o ejercer prácticas profesionales en las áreas asignadas específicamente para los blancos.
- El transporte público era totalmente segregado.
- Los negros debían portar documentos de identidad en todo momento.
- A los negros no les estaba permitido entrar en zonas asignadas para población blanca, a menos que tuvieran un pase. Los blancos también tenían que portar un pase para entrar en las zonas asignadas a los negros.
- Edificios públicos tales como juzgados u oficinas de correos, disponían de accesos diferentes para blancos y negros.
- Las áreas asignadas a los negros raramente tenían electricidad o agua. Los hospitales también eran segregados: los hospitales para los blancos tenían la calidad de cualquier nación desarrollada, mientras que los asignados a los negros estaban pobremente equipados, faltos de personal y eran muy pocos en relación a la población que servían.
- En 1970 la educación de un niño negro costaba el 10% de la correspondiente a un blanco. La educación superior era prohibitiva para los negros.
- El ingreso mínimo para el pago de impuestos era de 360 rand para los negros y mucho más alto para los blancos, unos 750 rand.

La Sudáfrica actual: mi mirada


[Hace un par de años conocí a dos sudafricanos, radicalmente opuestos entre sí. De nuestras largas conversaciones logré asirme de una mini-visión que he ido engrosando cual avalancha durante el tiempo que ha transcurrido desde entonces. En este par de líneas mi humilde opinión.]

A 20 años de la abolición, las heridas persisten. Los sudafricanos "originales", los que "llegaron primero", los negros, cargan con una historia de dolor y opresión tan amarga, que todos los diamantes del mundo serían incapaces de compensar. Los negros (y mestizos) fueron injustificablemente discriminados desde la mismísima llegada del hombre blanco al continente.

Y es que el blanco despiadado, el discriminador, el segregador, el que considera al hermano negro como un ser inferior, menos persona, existió y existe. Nada sabe de culturas diferentes, de etapas de desarrollo cultural (evolución), de falta de oportunidades, de derechos humanos. No comprende, cree que el negro es un ser inferior, que es literalmente más tonto que el blanco, que es incapaz. Y parece increíble, pero lo cierto es que aún son muchos y existen, hoy, aquí, en el mundo real, ese mundo real que a miles de miles de kilómetros de distancia nos parece inverosímil.

Aunque no todo el blanco sudafricano es, ni fue, un ser abominable. Hay blancos que entienden. Saben que nadie es más que otro, que todos somos iguales en dignidad y derechos, respetan, son personas. La misma abolición del apartheid fue un proceso gradual de más menos cuatro años, en el que muchos blancos se hicieron protagonistas. Y estos blancos existieron siempre, aunque, por desgracia, fueron minoría.

Hoy, el odio racial en Sudáfrica es una herida en proceso de sanación. Aún hay mucho negro resentido (con justa razón) y mucho blanco prepotente. La discriminación es un problema difícil de erradicar.

Pero entre tanto odio hay uno al que es imposible ignorar. Uno que no fue guerra, sino paz, no fue oscuridad, sino esperanza, no fue odio, sino amor.

Madiba
[Extracto de nota publicada el 15 de febrero de 2010 por Carlos Parker, diario El Mostrador.]

El 11 de febrero se conmemoraron 20 años de la liberación de Nelson Mandela. Madiba, el nombre con que le llaman cariñosamente sus compatriotas, permaneció por 27 años prisionero del gobierno racista sudafricano, 18 de los cuales los pasó en una pequeña celda de apenas 2,5 metros por lado, durmiendo en un colchón de paja, mal alimentado y sometido a régimen de trabajos forzados en la prisión de Robben Island.


Convertido en paria internacional, condición que el régimen racista sudafricano compartió con la dictadura militar chilena con la cual, por cierto, mantuvo estrechos vínculos diplomáticos, militares y económicos, y sometido a la presión incesante de las manifestaciones populares, el régimen del apartheid que proclamaba y aplicaba sin piedad ni tapujos la política de supremacía blanca en un país de población mayoritariamente negra, no tuvo más remedio que proceder a la liberación incondicional del líder histórico del Congreso Nacional Africano (ANC) cuando Mandela tenía ya 71 años. Desde aquel momento decisivo se desató un proceso político y social de imprevisibles consecuencias, en medio de una atmósfera contaminada por invocaciones a la violencia racial y de maniobras desesperadas del régimen racista para dividir al adversario pactando con agrupaciones de la mayoría negra contrarias a la hegemonía del ANC.

Hubiese bastado una palabra, o tan sólo un gesto de Mandela para haber arrastrado al país a una cruenta guerra civil, con el odio racial por bandera. Motivos suficientes y comprensibles para que la población negra oprimida pudiera haber optado por la venganza contra sus verdugos los había a destajo.

Y habría sido comprensible también que de la prisión hubiese salido no el hombre a quien se vio sonriente y animado alzando el puño, sino a un individuo lleno de rencor e ira, dispuesto a usar su prestigio nacional e internacional y su decisiva e influencia para cobrar las cuentas acumuladas de las humillaciones sin nombre, las violencias y las injusticias propinadas a su pueblo por una minoría brutal e implacable.

Pero la generosidad de Mandela, su bondad, su enorme estatura moral y su extraordinario genio político, se puso desde el primer momento en evidencia para interponerse como un muro indestructible ante esa marea rabiosa que pugnaba por sumir al país en un baño de sangre. Así fue crucial su potente llamado a los jóvenes de la ANC a tomar sus cuchillos, sus armas y machetes y lanzarlos al mar, cuando en 1994 fue electo presidente de la nueva Sudáfrica.


Había que ser valiente y decidido en esa hora de justicia y victoria para hacer una invocación semejante. Y los acontecimientos políticos comenzaron a tomar desde entonces un curso impensado. El mismo que ha llevado a Sudáfrica a ser un país respetado y apreciado, como una demostración de que se pueden conjugar los intereses más irreconciliables, como lo eran en efecto los de la minoría negra y la mayoría blanca, y exorcizar los recíprocos temores y desconfianzas nacidas de una experiencia histórica brutal y dramática. Anclada en una concepción racista convertida en sistema institucional discriminatorio que la apropia ONU declaró en su día como un crimen contra la humanidad.

La historia de vida de este político gigante en un mundo de enanos este relatada en primera persona en su autobiografía llamada “Largo Camino a la Libertad”, en la que nos conduce desde su infancia en la aldea Xhosa del Cabo Oriental donde nació y creció, hasta su experiencia como abogado y su ingreso al ANC, organización fundada en 1912, pasando por su experiencia carcelaria, su liberación y su elección como presidente en los primeros comicios sudafricanos en que se aplicó el principio de un hombre un voto (primer presidente electo mediante sufragio universal).


Más recientemente, el libro de John Carlin “El factor Humano”, que inspiro la película “Invictus” protagonizada por Morgan Freeman en el papel de Mandela, nos ilustra con entretelones extraordinarios sobre los días en que el destino de Sudáfrica pendía de un hilo, del que Mandela supo tirar con delicadeza para tejer con paciencia, talento y capacidad de seducción, el entramado de un país reconciliado que hoy se mira a sí mismo como la nación del arco iris.

[Entonces me quedo pensando en el "apartheid-implícito" de nuestra sociedad; generado por el neoliberalismo y evidenciado por el reciente "tusunami". Y pienso que nos falta un Mandela.]